Metodología
Última actualización: 4 de septiembre de 2026
Publicar precios es fácil. Publicar precios en los que se pueda confiar exige un proceso. Este es el nuestro, con sus límites incluidos.
Quien lo ejecuta es Raúl González, editor de precios de Exynia. Firma todas las fichas del sitio, y decirlo aquí es parte del trato: un proceso sin nadie responsable detrás es una declaración de intenciones, no una garantía.
1. De dónde salen los precios
Todo precio publicado en este sitio se rastrea hasta una fuente concreta, que aparece citada con enlace al pie de cada ficha. Las fuentes no son todas igual de buenas y no las tratamos como si lo fueran. Este es el orden de preferencia, de mejor a peor:
- El dominio de la propia marca. Su web, su PDF de carta, su aplicación. Es la única fuente donde el precio lo publica quien lo cobra. Treinta de las fichas publicadas se apoyan en ella.
- El canal de pedido propio de la marca. La tienda que la cadena opera en GetJusto, GoToEat, Mesa247 o un menú QR alojado por ella. No es el dominio corporativo, pero los precios los fija y los mantiene la marca: es su mostrador, con otra dirección. Treinta y seis fichas parten de aquí, y es la fuente más común del sitio porque en América Latina muchas cadenas venden por ahí y no publican carta en su web.
- El escaparate de la marca en una aplicación de reparto. Rappi, Uber Eats y equivalentes. Los precios los carga la cadena, pero casi siempre llevan un recargo sobre el precio de mostrador. Ocho fichas dependen de esta fuente, y todas lo dicen en su propio texto. Si algún día la marca publica su carta en un canal propio, esa ficha se rehace.
- La carta fotografiada en el local, cuando la marca no publica precios en ningún canal digital.
El caso aparte: la referencia de gasto
Hay restaurantes que no publican su carta en ninguna parte. Para esos, y sólo para esos, admitimos una quinta fuente que no sirve para poner precio a un plato: la referencia de gasto por persona, tomada de cobertura periodística o de un directorio gastronómico. Responde a una pregunta distinta («¿cuánto me voy a dejar aquí?») y se cita como lo que es.
Afecta a cuatro fichas: Café Martínez y Don Julio en Argentina y Maido en Perú, con notas de prensa, y Sarkis en Argentina, con la ficha de un directorio. El caso de Sarkis es el extremo: el restaurante no tiene web, no reparte carta digital y no aparece en ninguna aplicación de reparto, así que su página publica la carta con los platos y casi todas las casillas de precio en blanco. Es incómodo de mirar y es la respuesta correcta: inventar los números habría sido más presentable y menos cierto.
2. Lo que no usamos, y por qué lo decimos aquí
No copiamos tablas de otros sitios de precios. Ni de agregadores, ni de bases de datos de menús, ni de directorios que recopilan cartas ajenas. Si una cifra no se puede rastrear hasta la propia marca o hasta uno de sus canales de venta, no se publica.
Esa frase ya estaba en esta página antes de que fuera cierta, y conviene contarlo. Durante 2026 hubo ocho fichas cuyos precios venían, en todo o en parte, de bases de datos de terceros. Estaban citadas con enlace, así que cualquiera que bajara hasta las fuentes veía la contradicción. En septiembre de 2026 se revisaron una a una:
- Una se rescató. Parrilladas Argentinas sí publica su carta, en un menú QR propio, y sus sesenta precios coincidían uno a uno con lo que teníamos. El dato era bueno; lo que estaba mal era la atribución.
- Seis se retiraron del sitio y siguen sin publicarse: Caffenio, Pizza Hut y Starbucks de México, y El Club de la Milanesa, La Farola y Mostaza de Argentina. Sus precios no se podían rastrear hasta ningún canal de la marca. Volverán cuando su carta se levante contra una fuente que cumpla lo que dice esta página, y no antes.
- Una séptima, El Globo (México), se retiró por un motivo distinto: la carta que publicábamos correspondía a un negocio homónimo y no a la marca que buscaba el lector.
Contamos esto porque una metodología que sólo describe el caso ideal no sirve para juzgar un sitio. Lo que dice de nosotros que retiráramos seis páginas con tráfico es más útil que cualquier promesa.
3. Normalización
Los precios se registran en la moneda local del país, sin conversión. Convertir a euros o dólares parece útil, pero envejece mal y confunde: alguien que va a comer en Ciudad de México necesita el precio en pesos, no una conversión de hace ocho meses.
Cuando una marca ofrece un producto suelto y en formato menú completo, registramos ambos precios en columnas separadas. Es la comparación que más pide la gente y la que casi nadie publica bien.
4. Verificación
Antes de publicar, se contrasta contra la fuente original una muestra de los productos de cada categoría, en un pase aparte del de la recopilación y en otro momento del día. Suena a formalismo y no lo es: el error típico no es leer mal un precio, es arrastrar el de la fila de arriba, y eso solo se ve mirando la tabla con la carta original al lado y la cabeza fría.
Si aparecen discrepancias en más del 10 % de la muestra, la carta entera vuelve a recopilación. No se corrigen las tres filas que fallaron: si tres están mal, la duda ya es sobre las sesenta.
5. Los análisis que acompañan a cada carta
Desde septiembre de 2026, las fichas llevan secciones que no son datos recogidos sino cuentas hechas sobre esos datos: el sobreprecio del combo, el recorrido de la carta, la comparación con las cadenas del mismo segmento. Merecen una regla propia y es sencilla:
Todo lo que dicen esas secciones sale de la tabla que está unas líneas más arriba en la misma página. No hay estimaciones, no hay datos de fuera y no hay nada que el lector no pueda rehacer sumando las filas. Cuando una carta no da para un cálculo, la sección no aparece: una ficha sin precios de combo no dice nada sobre combos.
La comparación entre marcas sólo se publica entre cadenas del mismo país y el mismo segmento, y el segmento lo decidimos nosotros: no se puede deducir de la carta, porque cada marca nombra sus categorías a su manera. Una marca sin rival documentado no muestra comparativa. Preferimos no comparar a comparar mal.
Para ordenar cadenas por precio usamos la mediana del plato y no el producto más barato. El motivo, con el ejemplo que nos obligó a cambiarlo, está contado en un análisis aparte.
6. Actualización
Revisamos las cartas de mayor tráfico cada mes y el resto cada trimestre. Cada página muestra la fecha de su última verificación en la cabecera: si esa fecha te parece antigua, tómala como una señal de advertencia, no como un detalle decorativo. Preferimos admitir que un dato tiene tres meses a fingir que se actualiza solo.
Lo que esta metodología no puede garantizar
Es importante ser claros sobre los límites, porque afectan a cómo deberías usar estos datos:
- No publicamos variación de precios. Este archivo tiene, por ahora, una sola recolección por carta. Eso significa que no podemos decir cuánto ha subido un menú en el último año, y por eso no lo decimos en ninguna parte del sitio. Cuando haya dos revisiones de la misma carta separadas en el tiempo, la comparación se publicará calculada, no estimada.
- Variación entre franquicias. En la mayoría de las cadenas, cada franquiciado fija sus propios precios dentro de unos márgenes. Publicamos el precio más habitual, no el único posible.
- Recargos por ubicación. Aeropuertos, estaciones, autopistas y centros comerciales aplican sobreprecios que pueden superar el 30 %.
- Canales de reparto. Los precios en aplicaciones de reparto son casi siempre superiores a los de mostrador. Cuando una ficha se apoya en esa fuente, lo dice en su texto.
- Promociones. Las ofertas temporales y los cupones de la app quedan fuera: cambian cada semana y no serían verificables.
- Inflación. En países con inflación alta, una carta puede quedar desfasada en semanas. Ahí acortamos el ciclo de revisión, pero el riesgo existe.
Independencia
Exynia no está afiliado, patrocinado ni respaldado por ninguna de las marcas que documenta, y no vende comida ni gestiona pedidos. No aceptamos pagos de las cadenas por aparecer, por aparecer antes que otra o por retirar un dato correcto. Las marcas comerciales y los logotipos pertenecen a sus titulares y se reproducen únicamente para identificar el establecimiento del que se documentan los precios.
Correcciones
Cuando alguien nos avisa de un error, lo verificamos contra la fuente y, si procede, corregimos la página y actualizamos su fecha de verificación. No borramos el historial de forma silenciosa: si un cambio es relevante, lo indicamos. Puedes avisarnos desde la página de contacto.

Escrito y verificado por
Raúl González, editor de precios
Recopila y verifica las cartas que se publican en Exynia, y firma cada precio con la fecha en que lo comprobó.