Análisis · México, Colombia, Chile, Perú, Argentina
El sobreprecio del combo: siete de cada ocho cadenas no cobran una tarifa
Ocho de las cartas que documentamos publican a la vez el precio del producto suelto y el del combo. Sólo una, El Corral, cobra la misma cantidad por el añadido en todos sus productos. En las otras siete, la misma bebida y las mismas papas cuestan hasta 2,8 veces más según a qué se las pegues.
Por Raúl González··sobre 8 cartas del archivo
Delante de un mostrador de comida rápida, la pregunta llega siempre en el mismo momento y con la misma forma: «¿lo quieres en combo?». La respuesta que casi todo el mundo da es que sí, y la razón por la que la da es que asume que el combo es una tarifa: una cantidad fija que se paga por añadir una bebida y un acompañamiento, igual para todos los productos de la carta.
En siete de las ocho cadenas donde hemos podido comprobarlo, esa suposición es falsa.
Qué se puede medir y qué no
De las 74 cartas publicadas en este archivo, ocho traen los dos precios del mismo producto: el suelto y el de combo. Son Carl’s Jr. de México, El Corral, Frisby y Sandwich Qbano de Colombia, KFC de Chile, México y Perú, y McDonald’s de Argentina. Entre las ocho suman 147 productos con las dos cifras al lado, y eso permite hacer una resta que ninguna de las cadenas publica: cuánto cuesta exactamente el añadido, producto a producto.
El resto de las cartas del archivo no publica el precio suelto, o no publica el de combo, o vende sus combos como productos con nombre propio sin equivalente individual. Sobre esas no se puede decir nada, y no lo decimos.
La única que cobra una tarifa
El Corral, en Colombia, cobra 8.000 pesos por convertir en combo cualquiera de los 29 productos que lo permiten. No 8.000 de media: 8.000 exactos en los 29, desde la Callejera de 21.900 hasta los Filetes de Pollo Apanados de 33.000. No hay una sola excepción en toda la carta.
Eso es una tarifa, y tiene una consecuencia práctica que el cliente puede usar: en El Corral, la decisión de subir a combo se toma una vez y vale para siempre. Si una bebida y un acompañamiento sueltos le salen por más de 8.000, el combo compensa; si le salen por menos, no compensa. No hace falta rehacer la cuenta en cada visita.
Las otras siete
En el resto, el mismo añadido cambia de precio según el producto al que se pega:
| Cadena | País | Productos | Añadido más barato | Más caro | Diferencia |
|---|---|---|---|---|---|
| El Corral | Colombia | 29 | 8.000 | 8.000 | Ninguna |
| KFC | México | 4 | 30 | 40 | 1,3 veces |
| KFC | Chile | 6 | 2.000 | 2.700 | 1,4 veces |
| Frisby | Colombia | 6 | 6.500 | 9.000 | 1,4 veces |
| KFC | Perú | 5 | 5 | 7 | 1,4 veces |
| Sandwich Qbano | Colombia | 45 | 5.700 | 9.700 | 1,7 veces |
| Carl’s Jr. | México | 37 | 46 | 120 | 2,6 veces |
| McDonald’s | Argentina | 15 | 2.900 | 8.000 | 2,8 veces |
Los dos extremos merecen mirarse de cerca. En Carl’s Jr. México, subir a combo un Breakfast Sandwich cuesta 46 pesos; hacer lo mismo con un Chargrilled BBQ Chicken cuesta 120. En McDonald’s Argentina, el McPollo sube a McCombo por 2.900 pesos y el Big Mac por 8.000. En los dos casos el añadido es el mismo refresco y las mismas papas.
La explicación que dan las cadenas y la que no
Hay una defensa razonable y las cadenas la usan: el combo del producto caro suele traer una porción mayor de acompañamiento o un vaso más grande. Es cierto en parte. Pero no explica una diferencia de 2,8 veces, y sobre todo no explica por qué El Corral puede cobrar lo mismo en toda su carta y McDonald’s Argentina no.
La explicación que encaja mejor con los números es más simple: el sobreprecio del combo no se calcula sobre lo que cuesta el añadido, se calcula sobre lo que el cliente está dispuesto a pagar. Quien pide un Big Mac ya ha demostrado que acepta el precio alto de la carta, y el combo se cobra en consecuencia. Es una práctica comercial normal y perfectamente legítima. Lo que no es normal es que se presente con el mismo botón, el mismo nombre y la misma pregunta que una tarifa fija.
Qué hacer con esto
Nada complicado. En las cadenas donde el añadido es variable, conviene mirar el precio del combo del producto concreto que se va a pedir, no el del combo en general. La diferencia entre el mejor y el peor caso de una misma carta puede ser el precio de un producto entero.
Y en el caso concreto de los productos de la franja alta de la carta, sale casi siempre más barato pedir el producto suelto y añadir sólo lo que realmente se quiere. El combo está diseñado para quien quiere las dos cosas. Si sólo quiere la bebida, está pagando unas papas que no pidió.
Las cifras de este análisis salen de las fichas de Carl’s Jr. México, El Corral, Frisby, Sandwich Qbano, KFC Chile, KFC México, KFC Perú y McDonald’s Argentina, donde cada precio está en su tabla y se puede comprobar uno a uno.

Escrito y verificado por
Raúl González, editor de precios
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